sábado, 26 de marzo de 2011

Gone

No puedo borrar los recuerdos, no desde la ultima vez que me dejó.
En esos años de adolescencia fuera de foco que tuvimos, depender de su existencia era sólo un sueño y hoy, después de tanto tiempo, tengo que acostumbrarme a la horrible sensación de vacío incluso cuando suelta mi mano sólo un momento.
Estar fuera de él duele, solíamos complementarnos en un remolino de turbulencias, un ying yang de destrucción guiados hacia la nada.
Ahora que puedo ver la verdad acostada en esta cama que ya no me reconoce, sólo puedo confiar en napoleón, un simple gato que parece leerme la mente.
Napoleón me encontró una noche otoñal de mayo en el Paseo y desde ese día no nos separamos.
Creo que es un humano, un alma enviada para ayudarme.
Napoleón fue quien, mediante maullidos, me advirtió que estaban intentando entrar a casa esa noche.
Pero no es Napoleón quien me mantiene despierta.
Freddie está empezando a ser una omnipresencia en mi mente aún sin saber donde esta esta vez

No hay comentarios:

Publicar un comentario